30 de septiembre de 2011,
Palacio de los Deportes, Ciudad de México,
¡ADIÓS JUDAS PRIEST!.
El ambiente lo podías ver en el aire desde el principio, 17,000 fanáticos de todas partes del país se reunieron en el Palacio de los Deportes en la noche del último día del noveno mes para presenciar el último concierto de Judas Priest en la Ciudad de México, en su última gira de toda su historia, profético, hubo 17 mil fanáticos presenciando historia pura, haciendo ruido y disfrutando cada uno de los instantes.
Whitesnake se encargó de calentar motores, liderados por Coverdale al parecer dieron una de sus mejores actuaciones en la ciudad, desafortunadamente no pude escuchar más que la última canción y eso desde los túneles del inmueble, corriendo con cerveza en mano.
Best Years
Give Me All Your Love
Love Ain't No Stranger
Is This Love
Steal Your Heart Away
Forevermore
Guitar Duel
Love Will Set You Free
Drum Solo
Here I Go Again
Still Of The Night
Después de Whitesnake una enorme manta de EPITAPH se levanto para cubrir el escenario, la espera para que Priest saltara al escenario estuvo llena de nervios, entusiasmo, gran expectativa y sobre todo mucho humor, las canciones de Black Sabbath, Metallica y principalmente AC/DC permitieron afinar las gargantas e incluso la ola se hizo presente en el palacio durante dicha espera.
Finalmente la manta se dejó caer e hizo estallar al palacio en un solo rugido, “Priest!, priest! priest!”. Rapid Fire fundida con Metal God levantaron el telón de forma insuperable ante un público ya entregado y en todo momento animado. “Are you ready for two hours of heavy metal?”, preguntó Halford, “ARE YOU READY?”: el rugido del palacio nunca había sido tan contundente. Y fueron más que dos horas de Heavy Metal, mucho más.
The Priest Is Back!
El escenario era sencillamente un lujo, lo primero a notar era la gigantesca manta detrás del escenario, en seguida la batería se elevaba unos 2 metros y una escalera metálica permitía subir y bajar, de las bocinas y de la estructura misma del escenario colgaban enormes cadenas y dos grandes cruces de Judas flotaban a los costados. La manta mostraría a lo largo del concierto las portadas de varios de sus discos junto con algunos efectos de animación muy bien logrados.
Continuaron Heading Out to the Highway, Judas Rising, Starbreaker y Victim of Changes, todas coreadas espectacularmente. La banda estuvo muy activa sobre el escenario, moviéndose de un lado a otro Halford hablaba sobre la carrera de la banda misma que sería repasada durante la noche. Al igual que Rob, otro integrante que iba y venía por todo el escenario con todo y su pantalón de cuero rojo era Glenn Tipton y un poco menos visibles que ellos sobre el escenario se encontraban Ian Hill, Travis y el chico nuevo Richard Ian Faulkner, un poquito más tranquilos pero no menos importantes.
Sobre el sonido: uno podía sentir el estruendo de las bocinas en las tripas, la potencia estaba al límite, simplemente fue uno de esos conciertos donde todo lo demás importaba un carajo, no había tiempo para juzgar, había poco tiempo y esa noche se trataba de disfrutar.
Era importante escuchar lo que Halford decía, con la autoridad que le concede el título de dios del metal nos habló sobre el Heavy Metal y sus orígenes de los cuales Judas Priest fue el pilar más importante e inmediato, habló de la década dorada del metal, mencionó a bandas como Black Sabbath, Iron Maiden, Scorpions y de cómo después de Judas Priest el metal se diversificó y concluyó:
“Death Metal, Speed Metal, Black Metal, Nu Metal, it doesn’t matter it’s all Metal”
-- Palabra de Halford
Prophecy, Night Crawler, Turbo Lover, Beyond the Realms of Death continuaron, no hubiera sido una noche de rock and roll completa si no hubiera estallado fuego sobre el escenario, mucho fuego y además algo que hizo más espectacular el show fueron los rayos lasers, era el ataque sónico de la banda guiado por la precisión y el filo del laser, grandioso efecto, sobre todo en Turbo Lover.
Después The Sentinel, Blood Red Skies, The Green Manalishi y Breaking the Law, la cual merece una mención aparte ya que fue un momento climático de la noche, la banda la escupió rápida y frenética, uno podía a observar al público saltando, haciendo headbanging, gritando y hasta bailando, ROMPIENDO LA LEY una vez más en la Ciudad de México.
El público se convirtió durante esta canción en un integrante de la banda, durante Breaking The Law México fue la voz de Judas Priest, la única voz, Halford se encargó únicamente de sostenernos el micrófono mientras su público cantamos toda la letra de la canción, sí, fue así de épico como eso se escucha.
Y desde mi lugar la vista de todo eso era espectacular, tenía todo el espectáculo a mis pies, el de la banda y el del público, sencillamente una estampa que se me quedará grabada para siempre.
Por si eso no hubiera sido suficiente Painkiller se encargo de desbordar por completo la euforia, la misma escena de locura se repitió pero doblemente frenética, abajo, frente al escenario se desató el moshpit y las sillas comenzaron a volar, fue la locura. Afortunadamente las sillas dejaron de volar justo unos instantes antes de que yo tuviera el mismo impulso de lanzar la mía y que todos terminaran haciendo lo mismo, jajaja.
Finalmente el solo de batería de Travis nos brindo un poco de descanso a varios y después un breve encore.
¿Y con que iba a regresar Judas?, ¿The Hellion?, ¿Electric Eye?, ¡SÍ!, y simplemente se cayó el estadio como dicen por ahí, aquí fue cuando se apareció el ojo más gigantesco que haya visto en toda mi vida, un ojo eléctrico nos vigilaba a todos de un lado a otro mientras los lasers realizaban su ataque apuntando al cielo. El famoso eco del palacio de los deportes esta vez era un eco humano, el eco de Halford se escuchó durante todo el concierto, en todas las canciones, ese era el coro del público, todo un espectáculo aparte.
¿Ya conocen esta parte donde se observan de pronto unos faros de Harley encendidos, no?, ¿NO?, pues debieron haberlo vivido, oir el rugido de una Harley Davidson salir de las mismas bocinas por las cuales Judas escupe fuego y escuchar a 17 mil almas devolver el ataque con el mismo frenesí es increíble, sin duda algo que únicamente Judas puede lograr, por supuesto Hell Bent for Leather fue cantada por Halford trepado en su Harley, y al terminar y sin ninguna concesión You've Got Another Thing Comin' cerró el bloque de manera contundente y el concierto parecía llegar a su final, pero aún faltaba el último sorbo de Judas Priest, la última canción, la emblemática Living After Midnight, y fue sencillamente LA FIESTA.
Rapid FireY el telón cayó, la última manta mostraba simplemente el logo de la banda a modo de conclusion, mientras cada uno de los miembros hacía reverencias al público mexicano y se despedía de él en la Ciudad de México. Lo acontecido el viernes no fue un simple concierto, este se trató de un concierto histórico y que en ningún momento me quedó a deber, disfruté cada nota, cada solo, cada trago de mi cerveza, todo, en serio, no se ustedes pero yo ya tengo hasta los periódicos de ese día guardados.
Metal Gods
Heading Out to the Highway
Judas Rising
Starbreaker
Victim of Changes
Never Satisfied
Diamonds & Rust
Prophecy
Night Crawler
Turbo Lover
Beyond the Realms of Death
The Sentinel
Blood Red Skies
The Green Manalishi
Breaking the Law
(Drum Solo)
Painkiller
Electric Eye
Hell Bent for Leather
You've Got Another Thing Comin'
Living After Midnight
Adiós dioses del metal. Adiós British Steel
Adiós ojo eléctrico. Adiós Turbo Lover
Viviremos después de media noche.

















2 comentarios:
Muy buena crónica.
Yo estuve en el de Guadalajara
http://conciertosyconciertos.blogspot.com/2011/10/judas-priest-1-de-octubre-2011-lugar.html
Saludos!
Increíble este concierto. Lo viví justo como tú lo describes. Y claro... guardé el recorte del periódico del día siguiente!
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